MEDIACIÓN

Con frecuencia, nos encontramos con clientes que acuden a nuestro despacho en busca de soluciones para sus conflictos y una de las primeras reflexiones que nos trasladan es su desconfianza hacia la Justicia. Entienden que es lenta, costosa y no siempre trata a todos por igual. Cada vez se suman más voces que piden que la Justicia se modernice para recuperar la confianza perdida. Hace falta otra respuesta más allá del litigio, otra forma de enfrentarnos a los conflictos alternativa a la judicial.

Esa confianza es la idea en la que se basa la mediación entendida como un proceso confidencial y voluntario, de resolución de conflictos donde un profesional imparcial y neutral (mediador), ayuda a las personas implicadas a comunicarse entre sí con el fin de alcanzar acuerdos satisfactorios y aceptados por todos los participantes.

Entre las ventajas de la mediación, frente a otras formas de resolución de conflictos,  podemos citar:

1. Ahorro. En una alternativa menos costosa que los procedimientos judiciales.

2. Rapidez. El procedimiento de mediación es mucho más rápido que el judicial. Su duración será lo más breve posible y sus actuaciones se concentrarán en el mínimo número de sesiones. La mediación reduce la carga sobre el sistema judicial, haciéndola más eficaz.

3. Ni vencedores ni vencidos. En la mediación no hay perdedores porque las dos partes son las que negocian la solución a su controversia. Se trata de un mecanismo que evita los costes emocionales típicos de todo proceso judicial.

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4. Neutralidad y Confidencialidad. El mediador está obligado a mantener en secreto las manifestaciones de las partes y de los documentos aportados en las sesiones.

5. Flexibilidad.  Existen unas normas mínimas que las partes deben comprometerse a cumplir que se relacionan directamente con los principios que vertebran la mediación: respeto mutuo, buena fe y lealtad.

6. La mediación es voluntaria. Las partes pueden decidir someterse a un procedimiento de mediación antes de acudir a la vía judicial y, si optaran por la mediación, ninguna de las partes podrá interponer reclamación extrajudicial o judicial contra la otra parte.

7. El mediador no debe tomar  partido por ninguna  de las partes.

8. Útil para el abogado. La mediación y vía judicial son complementarias. De hecho, la mediación enriquece el trabajo del letrado, que cuenta con un instrumento más para proporcionar una solución a su cliente.

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                              La Mediación es el camino por el que transita la sensatez con apariencia de palabra.

 

¿Cómo se desarrolla un procedimiento de mediación?

La solicitud para recurrir a la mediación la puede realizar una de las partes o de común acuerdo entre ambas ante la institución de mediación o el mediador elegido.

Si la mediación se ha iniciado voluntariamente estando en curso un proceso judicial, las partes de común acuerdo podrán solicitar su suspensión de conformidad con lo dispuesto en la legislación procesal.

El mediador citará a las partes a una primera sesión informativa donde se explicará en qué consiste la mediación,  su desarrollo procedimental, consecuencias jurídicas del posible acuerdo  y su coste. En esta primera fase, se establece fecha y lugar donde se desarrollaran las próximas sesiones.

El procedimiento de mediación comenzará mediante una sesión constitutiva en la que las partes expresarán su deseo de desarrollar la mediación y dejarán constancia de los siguientes aspectos: la identificación de las partes; la designación del mediador y, en su caso, de la institución de mediación o la aceptación del designado por una de las partes; el objeto del conflicto que se somete al procedimiento de mediación; el programa de actuaciones y duración máxima prevista para el desarrollo del procedimiento, sin perjuicio de su posible modificación; la información del coste de la mediación o las bases para su determinación, con indicación separada de los honorarios del mediador y de otros posibles gastos; la declaración de aceptación voluntaria por las partes de la mediación y de que asumen las obligaciones de ella derivadas y el lugar de celebración y la lengua del procedimiento.

De la sesión constitutiva se levantará un acta en la que consten estos aspectos, que será firmada tanto por las partes como por el mediador o mediadores. En otro caso, dicha acta declarará que la mediación se ha intentado sin efecto.

La duración del procedimiento de mediación será lo más breve posible y sus actuaciones se concentrarán en el mínimo número de sesiones.

El procedimiento de mediación puede concluir con acuerdo o sin alcanzar dicho acuerdo.

El acta final determinará la conclusión del procedimiento y, en su caso, reflejará los acuerdos alcanzados de forma clara y comprensible, o su finalización por cualquier otra causa.

El acta deberá ir firmada por todas las partes y por el mediador o mediadores y se entregará un ejemplar original a cada una de ellas. En caso de que alguna de las partes no quisiera firma el acta, el mediador hará constar en la misma esta circunstancia, entregando un ejemplar a las partes que lo deseen.

El mediador informará a las partes del carácter vinculante del acuerdo alcanzado y de que pueden instar su elevación a escritura pública al objeto de configurar su acuerdo como un título ejecutivo. Los acuerdos alcanzados en un procedimiento de mediación tienen la misma validez jurídica que una sentencia.

Si finalmente no se alcanzara acuerdo, siempre podremos acudir a la vía judicial.

  María Luisa Giménez Vevia: Abogada y Mediadora.

 

¿En qué supuestos puedo acudir a la mediación?

La mediación se puede utilizar prácticamente en todos aquellos ámbitos en los que exista un conflicto.

– La mediación civil, utilizada principalmente en la esfera familiar, también puede aplicarse con éxito en conflictos entre inquilinos y propietarios, comunidades de vecinos, herencias, actividades molestas y nocivas, desacuerdos sobre contratos, en el ámbito del consumo y en el de la propiedad horizontal, licencias,  obras, negligencias médicas,  sin olvidar la mediación  en el ámbito escolar para resolver conflictos que pudieran darse entre alumnos, profesores y padres, entre otros.

– La mediación familiar se presenta como un medio para resolver los conflictos que surgen dentro de la familia que pueden incluir padres, hijos, abuelos, pareja, etc. En el contexto familiar, la mediación otorga un espacio más adecuado que los juzgados para el tratamiento de los conflictos familiares. Puede desarrollarse fuera del ámbito de un proceso judicial, antes de acudir a los juzgados,  o bien,  ya iniciado el litigio judicial, tanto en la fase de medidas provisionales o cautelares, en el propio juicio o en la ejecución de sentencia.

¿Qué materias son susceptibles de mediación en familia?

Entre las más frecuentes, podemos destacar:

  • Custodia de los hijos
  • Pensión de alimentos
  • Pensión compensatoria
  • Régimen de visitas
  • Liquidación de sociedad de gananciales
  • Herencias
  • Cuidado de familiares mayores o dependientes

¿Quién puede solicitar la mediación familiar?

Las personas unidas por vínculo de matrimonio, las que forman una unión estable de pareja y las que, sin formar una unión estable de pareja, tienen hijos comunes así como otras personas distintas de las anteriores,  en conflicto por herencias, cuidado de personas mayores, etc.

Los acuerdos alcanzados tras la mediación familiar deberán ser aprobados por el juez para que surtan plenos efectos jurídicos, es decir, una vez finalizada satisfactoriamente la mediación, será preceptiva la intervención de abogado para tramitar el correspondiente procedimiento.

La mayor ventaja de contratar nuestros servicios es que en este mismo despacho profesional se realiza la mediación, se redacta el Convenio Regulador y, se lleva a cabo la tramitación legal de la demanda de separación,  divorcio o de medidas paterno-filiales.

– La mediación mercantil, como vía para resolver conflictos entre empresas o entre éstas y particulares, conflictos entre socios, conflictos con clientes, proveedores, etc.

En la mediación penal, víctima e infractor, a través de un proceso de diálogo y comunicación confidencial, conducido y dirigido por un mediador imparcial, se reconocen capacidad para participar en la resolución del conflicto derivado del delito salvo en aquellos casos expresamente prohibidos por la ley como son los delitos de violencia de género y otros delitos graves como  homicidio, agresiones sexuales, lesiones graves, etc.

En conclusión, nuestro despacho aboga, en determinados supuestos, por la  mediación como una alternativa más rápida, barata y con menos desgate emocional para las partes que la vía judicial. Esta vía de diálogo, donde los acuerdos alcanzados tienen la misma validez jurídica que una sentencia, no cierra ninguna otra opción, porque en cualquier momento cualquiera de las partes podrá levantarse de la mesa y acudir al juzgado.

Por todo ello, sentémonos a hablar antes de pleitear.

Mª Luisa Giménez Vevia

Abogados

Lograr un acuerdo satisfactorio es nuestra meta